Veganismo : un estilo de vida..

El veganismo es una alternativa ética y sana al consumo y dependencia de los productos -no adaptados a nuestras necesidades físicas y espirituales- como la carne, el pescado, los lácteos, los huevos, la miel, los productos derivados de los animales, y otros artículos de origen animal como el cuero y las pieles. Se puede afirmar que es el estilo de vida más sano y respetuoso con los animales y la Naturaleza..

Por Marta Álvarez

Champiñones rellenos al horno junto a una hamburguesa de lentejas y, como postre, un bizcocho de calabaza con crema de avellana. ¿Apetecible? Estos platos podrían formar parte de un menú vegano cualquiera, ya que ninguno de sus ingredientes es de origen animal.

En este grupo se incluyen las frutas frescas, vegetales, cereales, pastas, pan, patatas, legumbres, arroz, semillas, frutos secos, leche de soja, tofu y un largo etcétera que agrupa aquellos alimentos en cuyo proceso no intervenga un animal, o “persona” tal y como hacen referencia desde Defensanimal.org. Desde dicha entidad defienden la igualdad de especies como principio básico del veganismo.

“No caemos en la discriminación por especies, igual que rechazamos cualquier tipo de exclusión. Aunque la Real Academia de la Lengua no contempla a los animales dentro del término de persona, no significa que no sea cierto. Las mujeres o los negros tampoco eran considerados como iguales no hace mucho tiempo”, argumenta Luis Pérez, presidente de Defensanimal.org.  En su opinión, al recibir el término de persona, les dotas de derechos y les proteges de posibles maltratos.

Este principio forma parte del veganismo que lejos de excentricidades, abarca más que un tipo de alimentación: disfruta de todo lo que puedas, pero sin perjudicar a nadie. Si compartes esta afirmación, seguro que no será difícil entender esta corriente. Un principio moral sencillo, pero costoso a la hora de ponerlo en práctica.

La rutina diaria de un vegano

¿Cómo es su día a día? Luis Pérez, vegano desde hace 12 años nos lo describe: “Me levanto y lo primero que hago es desayunar leche de soja y tostadas con margarina en vez de mantequilla. Voy a la ducha donde no encuentro ningún producto testado con animales. Me seco con mi toalla de algodón como la del resto del mundo; y voy al armario a elegir la ropa del día. Ni lana, seda, piel o plumas. Hay otros muchos tejidos igual de cómodos y bonitos. Como alternativa de ocio no contemplamos los parques zoológicos o similares. Ser vegano es una actitud diaria de respeto frente a las personas. El mismo respeto se merece una mosca que mi vecina”. Ambas pueden llegar a ser igual de molestas, y quizá Luis sí emplee métodos para ahuyentarlas, nunca para acabar con ellas.

En la rutina diaria de Luis casi nada podría ser perjudicial para su salud y la de su entorno. La no ingesta de productos lácteos, por lo tanto de calcio, es reemplazada por el consumo de legumbres, coles, semillas y frutos secos. “Hay mucha desinformación en cuanto a nutrición. Para tener los huesos fuertes necesitamos calcio, no leche; y debemos saber que las mamíferas no generan calcio sino que lo ingieren a través de los vegetales”, explica Pérez que es Técnico Superior en Dietética y Nutrición. El verdadero ‘talón de Aquiles’ de la alimentación vegana está en la vitamina B12, exclusiva de los productos de origen animal. Este aporte queda resuelto a través de suplementos vitamínicos elaborados a partir de microorganismos.

Desde la sociedad científica no ven con malos ojos la dieta vegana. Irene Bretón, médico especialista en Endocrinología y Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición asegura que si se combinan bien los alimentos, puede llegar a prevenir enfermedades crónicas, al no abusar de productos con altas dosis de grasas saturadas. “Para que no sea deficitaria, hay que seguir una pauta muy estricta”, nos advierte. Asimismo, desaconsejan a niños, adolescentes, mujeres embarazadas o en edad fértil y personas mayores sumarse a este régimen, ya que podrían someterse a un mayor riesgo: “Las proteína de origen vegetal es de peor calidad nutricional y estos grupos necesitan mayores aportes de nutrientes”.

Otro de los falsos mitos está relacionado con el precio elevado de la alimentación vegana. Alimentarse correctamente no es sinónimo de pagar cifras desorbitadas, y si a la lista de la compra le quitamos la carne, el pescado y la comida industrial, que es lo que suele encarecer la cesta, el resultado es similar a cualquier otro carro de la compra de una familia no vegana. Además, nos aseguran que el 90% de los productos los compran en grandes hipermercados, sin tener que recurrir a herboristerías o tiendas especializadas.

No es una dieta de adelgazamiento

El veganismo, a pesar de que su origen se remonta a mediados del siglo pasado, en los últimos años parece estar en auge. Su aceptación por parte de políticos como Bill Clinton, o estrellas de Hollywood tales como Anne Hathaway o Natalie Portman, entre otras, ha puesto en boca de todos esta filosofía. Sin embargo, desde la Asociación Vegana Española  se defiende esta corriente ética como un estilo de vida estable que huye de tendencias pasajeras. “El mejor modo de expresar nuestra solidaridad y nuestro compromiso más sincero con los demás es lograr asumir un estilo de vida responsable” afirma el presidente de AVE, Francisco Martín. “No se trata de seguir una dieta vegana porque lo hacen mis amigas y creo que voy a perder peso. Va mucho más allá”, concluye Pérez.

El punto más polémico de su manifiesto no escrito podría ser el relativo al avance científico. Partiendo de la coherencia que se atribuyen, los veganos insisten en que el resto de los animales sufren del mismo modo que lo hace el ser humano, por lo tanto reclaman una ciencia sin víctimas. Desde Defensanimal.org se exige un desarrollo científico sujeto a la ética y nos recuerdan que hay más de medio millar de empresas que no experimentan con animales sus productos de belleza o limpieza, sino que lo hacen mediante modelos informáticos, tubos de ensayo o piel humana clonada.

“Podemos ver claramente como nuestra civilización actual está basada en la explotación de animales de la misma manera que las civilizaciones del pasado estuvieron fundadas en la explotación de esclavos, y creemos que el destino espiritual del ser humano conducirá a que en el futuro contemplaremos con horror el hecho de que el hombre se alimentó de productos hechos con los cuerpos de otros animales.” Donald Watson, creador del veganismo, “The Vegan News” 1944.

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