La mala costumbre de comerse las uñas

Morderse las uñas es una costumbre muy extendida quienes la tienen saben que dejar de hacerlo cuesta mucho. Se trata de un hábito que queremos dejar por cuestiones estéticas, pues nuestras manos son nuestra carta de presentación a nivel social, y unas manos con las uñas mordidas proyecta siempre una mala imagen..

¿Porqué nos mordemos las uñas?

Realmente la ciencia no tiene aún una explicación de por qué nos mordemos las uñas. Es una costumbre que comienza en la niñez, en torno a los tres o cuatro años, y, en la muchos casos dura hasta que somos adultos. Sabemos también es que es un acto casi automático. Cuando nos queremos dar cuenta, ya nos estamos mordiendo las uñas, sin apenas haber percibido que nuestra mano se ha acercado a la boca. Por lo que se hace necesario que para corregir el hábito hagamos un esfuerzo de control y concentración.

Morderse las uñas es, indudablemente, una manera de hacer desaparecer o rebajar la ansiedad en situaciones donde nos sentimos nerviosos, angustiados en incluso frustrados. Es también una forma de canalizar la agresividad, en situaciones en las que sentimos que podemos perder el control, o cuando nos sentimos inseguros. Esto se debe a que es un acto que nos conforta como lo hacía chuparnos el pulgar cuando éramos bebes.

Para algunos psicólogos, el morderse las uñas obedece a una pauta de control cerebral cuyo fin radica en amortiguar los efectos psíquicos de una situación adversa: estrés, ansiedad, aburrimiento, aislamiento social, miedo… Otros terapeutas han sugerido que morderse las uñas podría deberse a una hostilidad hacia uno mismo, después de todo es una forma de automutilación, o una ansiedad nerviosa.  Es más habitual que se muerdan las uñas personas con fuertes niveles de ansiedad y que reprimen los síntomas, con lo que morderse las uñas sería una forma de auto-agresión.

Dentro de las teorías freudianas, la fijación oral está vinculada a multitud de causas, como infraalimentación o sobrealimentación, un periodo demasiado largo de lactancia o una relación problemática con la madre.

A éste impulso de morderse las uñas se llama onicofagia y se trata de un trastorno nervioso que se inicia en la infancia y en muchos casos permanece en la edad adulta. El nerviosismo y la ansiedad están en el origen de esta costumbre que con el tiempo llega a convertirse en un acto reflejo que no podemos evitar.

Consecuencias

Pero las consecuencias negativas de mordernos las uñas durante años son muchas y no sólo estéticas. Este acto en el que nos refugiamos cuando estamos nerviosos puede provocarnos una serie de infecciones tanto en las manos como en la boca.

El constante repiqueteo entre los dientes al mordernos hace que los dientes y su esmalte acaben desgastándose, pudiendo acabar deformándose si esta costumbre viene de muchos años. Esto sería también un problema estético añadido, pues los dientes acabarán recortados por el desgaste.

Si nos mordemos las uñas continuamente acabaremos provocando que no crezcan como deben. Se provocaran así pequeñas alteraciones en el denominado “lecho ungueal” (zona donde se dispone la uña en el dedo). Estas alteraciones pueden dar lugar a heridas o inflamaciones, provocando finalmente dolor. Incluso se pueden llegar a crear padrastros o verrugas.

Con la onicofagia se provocan pequeñas heridas en la zona de la uña, dando lugar a la aparición de infecciones y transmisión de gérmenes  que pueden acabar en nuestro organismo al mordernos las uñas, provocando infecciones en boca, dientes y encías, enfermedades en el estómago (cuando se tragan las uñas) e inconvenientes pulmonares si la uña se encaja en la faringe o es aspirada.

Acabar con un mal habito

Una vez que se ha convertido en un impulso, en un acto reflejo, dejar de morderse las uñas requiere una dosis enorme de fuerza de voluntad y de auto-control. Se trata de un verdadero esfuerzo mental para concienciarnos de cuánto nos perjudica esa costumbre que en realidad no nos aporta nada. Dejar de morderse las uñas no es fácil, pero es algo totalmente posible. Para ello deberemos encontrar algo que nos ayude a canalizar el estrés. Tomar consciencia es uno de los remedios más eficaces para dejar de morderse las uñas. Los psicólogos indican que lo mejor es:

  • Identificar cuáles son las situaciones o momentos del día que activan el hábito de morderse las uñas (tocar las uñas, rascarlas, pasarlas por la ropa)
  • Conocer cuáles son las razones que provocan o estimulan llevarse los dedos a la boca (estudiar, leer, mirar televisión o el ordenador, nervios, discusiones, ansiedad)
  • Tomar consciencia de las situaciones que evitan que se mantenga el hábito (practicar deportes, comer una fruta, salir a pasear, solucionar problemas, trabajar más, pintarse las uñas)
  • Realizar autocríticas sobre el estado de las uñas (están feas, quedan horribles, los dedos están deformados,  me da vergüenza mostrar mis manos, etc).
  • La concentración y visualización del movimiento en si mismo de llevar los dedos a la boca y tener la voluntad de decir que no, incluso adoptar la postura de guardar las manos dentro de los bolsillos, o bajo las nalgas, si es que estamos sentados.
  • Llevar las uñas cuidadas con las cutículas bien recortadas e hidratadas, nos dará fortaleza ya que valoraremos la buena presencia de nuestra uñas que no queremos perjudicar.
  • Pintar las uñas: Muchas personas odian el gusto del esmalte, por lo que mantenerlas pintadas, aunque estén cortas, puede ser una buena manera de no comérselas. Los hombres pueden usar un esmalte transparente. En las farmacias y perfumerías se consiguen esmaltes específicamente creados para evitar la onicofagia, porque saben y huelen mal.
  • Añadir a un esmalte transparente pimienta negra les dará a nuestra uñas un sabor muy picante que será desagradable al llevarla a la boca. Una manera de hacernos recordar que no podemos comernos las uñas.
  • Recubrir las uñas con zumo de limón para evitar llevarlas a la boca. También se puede frotar un diente de ajo en ellas. Muchos optan por echar unos dientes de ajo cortados bien pequeños dentro del esmalte y pintar como de costumbre.
  • Extracto de vainilla: siguiendo el mismo método, humedece tus uñas en extracto de vainilla. Aún limpiándolas, el sabor a alcohol permanecerá en tu dedos y evitará que muerdas tus uñas.
  • Aceite de castor: siguiendo el mismo método humedece tus dedos dos veces al día durante 20 minutos en aceite de castor.
  • Buscar un sustituto: un caramelo, goma de mascar, palillo o fruta pueden ayudar para no tener la ansiedad de morder algo; también se puede masticar un pedazo de regaliz de palo o de raiz de jenjibre.
  • Buscar ayuda: Si el problema es por problemas de ansiedad o de estrés, pedir consulta con un profesional puede ser de gran ayuda. También una buena idea es pedir a los familiares y amigos que hagan algún tipo de comentario si ven que la persona con este problema se está comiendo las uñas.

“Someted vuestros apetitos, amigos míos, y habréis conquistado la naturaleza humana.” Charles Dickens

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