Brotes de sarampión reabren el debate sobre la necesidad de vacunarse

En 2014 y lo que llevamos de 2015 se han dado miles de casos de sarampión en Europa y Estados Unidos, lo cual ha reabierto el debate entre quienes creen que vacunarse es lo adecuado y quienes piensan lo contrario..

Introducción a la historia

El sarampión es una infección respiratoria sumamente contagiosa provocada por un virus. Produce una erupción cutánea que afecta todo el cuerpo y produce síntomas similares a los de la gripe, como fiebre, tos y secreción nasal y afecta anualmente a 20 millones de personas en todo el mundo.

Los seres humanos son los únicos huéspedes naturales del salvaje virus del sarampión. Las referencias al sarampión se pueden encontrar desde el siglo VII. El sarampión fue descrito por Zakariya AR-Razi (860-932) y Rhazes de Mohamed, un filósofo y un médico persas en el siglo X, como la enfermedad más “temida que la viruela”. Razes publicó un libro titulado “El Libro de la Viruela y del Sarampión”.

No se sabe a ciencia cierta cómo el sarampión llegó al ser humano. Hay quien piensa que fue una adaptación del virus del moquillo canino o la peste bovina, dado que hay similitudes. Pero nunca se ha demostrado. Por otro lado, es difícil saber el momento exacto en que sucedió ya que al principio no se supo distinguir entre el sarampión y la viruela y se trató a ambas enfermedades por igual.

Hubo que esperar hasta el siglo XVII para que el médico inglés Thomas Sydenham documentara la entidad clínica de la infección del sarampión. A partir de aquel momento se acumularon minuciosos registros de la enfermedad y de su efecto sobre las poblaciones. Fue identificado como un virus en 1911, cuando las secreciones respiratorias de un paciente fueron pasadas por un filtro para contener las bacterias, pero que permitían el paso de los virus. Quien estaba destinado a obtener una vacuna contra el sarampión era John Franklin Enders, doctorado en microbiología e inmunología por Harvard, quien desarrolló métodos de cultivo que inyectados inicialmente en monos desarrollaron anticuerpos protectores. En 1961, Enders y sus colegas anunciaron al mundo que se podía prevenir la infección del virus del sarampión por medio de la vacuna.

John Franklin Enders

Polémica sobre las vacunas 

Aunque el sarampión es más conocido por la erupción que provoca en todo el cuerpo, los primeros síntomas de la infección suelen ser tener tos seca, secreción nasal, fiebre alta y ojos rojos. Los niños que tienen la enfermedad suelen desarrollar manchas de Koplik, unas pequeñas manchas de color rojo, con un centro blanco o azulado, que aparecen en el interior de la boca. 

La vacuna contra el sarampión es una de las inmunizaciones que se aplican sistemáticamente en la infancia. La vacuna del sarampión se aplica en España junto con las vacunas de otras dos enfermedades víricas, la rubéola y la parotiditis (paperas), mediante la que se conoce como vacuna triple vírica. Esta vacuna resulta polémica desde hace más de quince años, cuando el investigador británico Andrew Wakefield publicó unos estudios que la relacionaban con el desarrollo del autismo. Pero años después, se demostró que las publicaciones de Wakefield eran fraudulentas y se retiraron.

El investigador fue demandado y condenado a no poder practicar la medicina en el Reino Unido, aunque el daño ya estaba hecho. Actualmente sigue habiendo muchos padres que recelan de esta vacuna y consideran que no es segura ponérsela a los niños, aunque no exista ninguna evidencia real que relacione la vacuna triple vírica con el autismo y  los beneficios de esta vacuna superen claramente los riesgos.

Desconfianza de los padres

Existe mucha información infundada en contra de las vacunas, sobre todo en Internet, lo que favorece la desconfianza y el miedo de los padres a la hora de ponérsela a sus hijos. Los padres tienen a su disposición demasiada información contradictoria al respecto, y por ello muchos optan por prescindir de la vacuna, pues piensan que no es segura.

Dos de las preocupaciones más frecuentemente mencionadas por los padres respecto a la seguridad de las vacunas son la presencia del conservante tiomersal y la sobrecarga del sistema inmune.

Sobre el tiomersal, nada en la evidencia científica disponible indica que su uso no sea seguro dentro de los márgenes legales. Su presencia, en cualquier caso, cada vez es menos común en las vacunas, pues los fabricantes lo están eliminando de la composición. La posible sobrecarga del sistema inmune, un argumento utilizado sobre todo contra la aplicación simultánea de varias vacunas, resulta poco sostenible si se tiene en cuenta que ya de forma natural los niños están expuestos a una elevadísima cantidad de antígenos, exposición que permite que su sistema inmune se desarrolle y  funcione correctamente.

Información para vacunarse

El desafortunado caso de la triple vírica y su falsa relación con el autismo, sin embargo, no invalida la necesidad de un adecuado debate científico y social sobre si realmente es necesario vacunarse por sistema contra todas aquellas infecciones de las que existe alguna vacuna disponible.

La posición férrea de muchos pediatras a favor del uso de las vacunas y la presión de los medios es muy fuerte, y da lugar a que muchos padres no encuentren el necesario espacio de comprensión para tratar sus dudas y preguntar sobre sus miedos. Es necesario dejar a un lado las posiciones extremas y los prejuicios y mejorar la relación médico-paciente para contribuir a mayores tasas de vacunación.

Cuestionarse o tener una actitud crítica con respecto a los medicamentos es algo positivo en nuestra sociedad, donde queremos pacientes más autónomos y empoderados. Pero para esto es fundamental que se recabe información rigurosa e independiente; es decir, libre de conflictos de intereses.

Y es que, aunque la práctica de la vacunación ha demostrado con creces sus beneficios, ni mucho menos todas las vacunas tienen la misma utilidad o relevancia. De hecho, existen vacunas cuya  inclusión en el calendario oficial de vacunación no está justificada en términos de salud pública.

Hay incluso vacunas sobre las que existen fundadas razones para pensar que sus beneficios no son tan generalizables como se pensaba. Existen dudas, por distintas razones, sobre las vacunas de la gripe, de la varicela en niños o de la gastroenteritis, por mencionar algunos casos. Cada circunstancia requerirá de una evaluación individualizada, y su discusión y explicación sin paternalismos al paciente, que es el principal interesado.

Foto de jennialnature

Virus del sarampión por jennialnature

Conviene recordar por último, que para padres que no hayan vacunado a sus hijos basándose en el calendario oficial, existen calendarios adaptados para otros casos. Lo conveniente es preguntar en el centro de salud o al pediatra.

http://www.ocu.org/salud/medicamentos/noticias/sarampion

http://www.historiasdelaciencia.com/?p=495

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