Lo que necesita saber sobre la difteria

El niño de séis años enfermo de difteria y hospitalizado en Vall d’Hebrón de Barcelona desde finales de mayo ha fallecido este sábado en este centro. El pequeño que no había sido vacunado, es el primer caso de esta enfermedad infecciosa diagnosticada en España en los últimos 28 años..

La difteria es una infección bacteriana aguda y extremadamente contagiosa que afecta principalmente la nariz y la garganta. Los niños menores de 5 años y los adultos mayores de 60 son particularmente propensos a contraer esta infección. La difteria es muy poco frecuente en EE.UU. y en Europa, donde las autoridades sanitarias llevan décadas vacunando sistemáticamente a los niños contra esta enfermedad. Sin embargo, sigue siendo frecuente en los países en vías de desarrollo, donde las vacunas no se administran de forma sistemática. En 1993 y 1994 hubo una grave epidemia de difteria en países de la antigua Unión Soviética, con más de 50.000 casos documentados.

¿Qué es la difteria?

La difteria es provocada por una bacteria llamada Corynebacterium diphtheriae, la cual secreta una toxina poderosa que provoca daños a los tejidos corporales. Los primeros síntomas de la difteria son similares a los de un resfriado común; incluyen dolor de garganta, fiebre moderada e inflamación de los ganglios linfáticos del cuello.  Al avanzar la enfermedad, puede surgir el rasgo más notorio de la infección por difteria: una sustancia gris espesa, llamada seudomembrana, que puede propagarse por los tejidos nasales, amígdalas, laringe y faringe. La seudomembrana se forma por productos residuales y proteínas relacionados con la toxina que secreta la bacteria. La seudomembrana se adhiere a los tejidos y puede obstruir la respiración. En el avance de la enfermedad la persona puede presentar:

  • tener dificultades para respirar o tragar
  • quejarse de visión doble
  • arrastrar la voz al hablar
  • o incluso presentar síntomas de shock inminente (palidez, piel fría, taquicardia, sudoración e inquietud).

Cuando la difteria está en una fase más avanzada y se extiende más allá de la garganta, la toxina de la difteria se propaga por el torrente sanguíneo, pudiendo provocar complicaciones que pueden poner en peligro la vida del paciente, al afectar a órganos vitales, como el corazón y los riñones. La toxina puede provocar lesiones en el corazón, afectando a su capacidad para bombear sangre, y/o en los riñones, afectando a su capacidad para eliminar los productos de desecho. También puede ocasionar lesiones en el sistema nervioso que, a la larga, pueden provocar parálisis. La tasa de mortalidad en los pacientes que no reciben tratamiento puede llegar al 40-50%.

Alguna vez, la difteria fue una causa grave de la enfermedad y muerte entre los niños. En Estados Unidos se registraron 206,000 casos de difteria en 1921, con un resultado de 15,520 muertes (una proporción de un 7.5% entre casos y muertes). La tasa de mortalidad por difteria varía aproximadamente en un 20% entre los menores de 5 y mayores de 40 años de edad, y de un 5 a un 10% para quienes tienen de 5 a 40 años. Es posible que la tasa de mortalidad fuera mayor antes del siglo XX. La difteria fue la tercera causa principal de muerte en los niños de Inglaterra y Gales en la década de 1930.

Administración vacuna contra la difteria en 1920

Administración vacuna contra la difteria en 1920

Prevención de la enfermedad

La prevención de la difteria depende casi por completo de la administración de la vacuna combinada de la difteria, el tétanos y la tosferina (DTP o DTPa) a la población infantil, y la vacuna combinada de la difteria y el tétanos (DT) a la población adulta. La mayoría de los casos de difteria se producen en personas que no se han vacunado nunca o que no se han puesto la serie completa de vacunas. El programa de vacunación requiere administrar:

  • La vacuna combinada DTPa a los 2, 4 y 6 meses de edad
  • Una dosis de refuerzo entre los 12 y 18 meses
  • Otra dosis de refuerzo entre los 4 y 6 años
  • Nuevas dosis de refuerzo cada 10 años para mantener la protección

Aunque la mayoría de los niños tolera bien la vacuna, a veces ésta tiene efectos secundarios leves como enrojecimiento o sensibilidad al tacto en el lugar de la inyección, febrícula e inquietud o irritabilidad general. Las complicaciones graves, como las reacciones alérgicas, son muy poco frecuentes.

¿Es contagiosa?

La difteria es extremadamente contagiosa. Se transmite con facilidad cuando una persona infectada estornuda, tose, o incluso se ríe cerca de otras personas. También se puede contraer al manipular pañuelos o beber de vasos que han sido utilizados por una persona infectada.

Las personas infectadas por la bacteria de la difteria pueden contagiar a otras personas durante un período de tiempo de hasta 4 semanas, incluso aunque no presenten síntomas. El período de incubación (el tiempo que tarda una persona en presentar síntomas de difteria después de exponerse a las bacterias de la difteria) es de 2 a 4 días, aunque puede oscilar entre 1 y 6 días.

Cartel publicitario por la prevención de la difteria. China 1933

Cartel publicitario por la prevención de la difteria. China 1933

Tratamiento y cuidado

El tratamiento de los niños y adultos con difteria se lleva a cabo en el hospital. Una vez el médico confirma el diagnóstico mediante el cultivo de material extraído de la garganta, la persona infectada recibe una antitoxina especial, sea mediante inyecciones o por vía intravenosa, para neutralizar la toxina de la difteria que ya está circulando por su torrente sanguíneo, así como antibióticos para eliminar a las bacterias de la difteria.

Si la infección está en fase avanzada, es posible que el paciente necesite ayuda mecánica para respirar y que se tenga que conectar a un respirador. En casos en los que las toxinas han afectado al corazón, los riñones o el sistema nervioso central, es posible que el paciente necesite recibir líquidos por vía intravenosa, oxígeno o medicamentos para el corazón.

Las personas con difteria deben permanecer aisladas. Los familiares (así como cualquier otra persona que suela pasar mucho tiempo con el paciente) que no estén vacunados o que sean muy jóvenes o muy ancianos, deberán evitar el contacto con el paciente.

Cuando a una persona le diagnostican difteria, su médico lo notificará a las autoridades sanitarias locales y tomará medidas oportunas para tratar a todas las personas que residan en la misma casa que el paciente que se hayan podido exponer a la bacteria. Estas medidas incluyen la evaluación de su estado inmunológico, cultivos de material extraído la garganta y la administración de dosis de refuerzo de la vacuna contra la difteria. También recibirán antibióticos como precaución.

La hospitalización inmediata y la intervención precoz permiten que la mayoría de los pacientes se recuperen de la difteria. Después de que los antibióticos y las antitoxinas hayan surtido efecto, algunos pacientes con difteria necesitan guardar cama durante un período de tiempo prolongado (de 4 a 6 semanas o hasta que se recuperen por completo). El reposo en cama es especialmente importante si la enfermedad ha afectado al corazón. La miocarditis, o inflamación del músculo cardíaco, puede ser una complicación de la difteria.

Los pacientes que se hayan recuperado deberán recibir un ciclo completo de vacunaciones contra la difteria para evitar posibles recaídas, ya que el hecho de contraer la enfermedad no garantiza la inmunidad de por vida.

Pierre Paul Emile Roux fue descubridor del suero anti difteria, la primera terapia efectiva contra esta enfermedad.

Pierre Paul Emile Roux fue descubridor del suero anti difteria, la primera terapia efectiva contra esta enfermedad.

Probablemente el conocimiento de la difteria viene de antiguo. Hipócrates describió una enfermedad peligrosa y Areteo de Capadocia habló de una enfermedad “ulcerosa” de las amígdalas, de carácter necrótico, que podían condicionar asfixia y muerte sobre todo en los niños y que podría corresponder a lo que hoy denominamos difteria. Fue en 1826 cuando Bretonneau describió exactamente las manifestaciones clínicas y le dio su nombre, la diphthérite. El bacilo diftérico fue descubierto por Klebs en 1883, y aislado en cultivo puro por Loeffler; fue llamado bacilo de Klebs-Loeffler, y en 1884 se comprobó su relación etiológica con la enfermedad.

En 1923 se efectuaron muchos adelantos que culminaron en la producción de una vacuna innocua y eficaz con la cual se pudo dominar la enfermedad.

Imágenes tomadas de Google y Pinterest

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