Erotismo con sabor afrodisíaco

El erotismo es el mecanismo que genera el amor sensual, la atracción intensa y la pasión y excitación sexual de las personas. Su lenguaje es la sugestión, la seducción, el detalle, la insinuación, la invitación gestual y un imaginario de conductas dependiendo del entorno cultural donde se viva. En algunas sociedades, por ejemplo, puede ser erótico mostrar partes del cuerpo mientras que en otras, ocultarlo….


La palabra erotismo deriva del dios griego del amor Eros, que personifica los deseos sexuales. Eros fue considerado divinidad creadora, hijo del Caos y de uno de los elementos constituyentes del mundo; pero luego fue reconocido como descendiente de Hermes y Afrodita o Artemisa. Aunque era el más joven de los dioses, ejercía su poder sobre ellos y también sobre los hombres. Se le rindieron honores y fue adorado, y posteriormente ejerció su influencia en artistas y filósofos. Platón  lo describe como un dios astuto, menesteroso y con eterno desasosiego. Es representado como un niño, a veces alado con arco y flecha y suele aparecer junto a Afrodita, su inseparable compañera.

La atracción sexual en los animales mamíferos generalmente comienza con la presencia de hormonas, las feromonas que producen las hembras, las cuales son captadas por los machos. Estos se excitan y localizan a la hembra en celo, en su período reproductivo, y van hacia ella para acoplarse sexualmente y reproducirse. Los seres humanos, como animales mamíferos, nos reproducimos a través de la relación sexual y también las mujeres producen feromonas cuando ovulan y están predispuestas para procrear, pero a diferencia de los animales, el hombre y la mujer pueden disfrutar del sexo permanente e independientemente de su carácter reproductivo.

Durante milenios se consideraba que la sexualidad era solamente instintiva. La psicología contemporánea la define como un comportamiento biológico, psicológico y social. De manera que el sexo tiene como componentes el instinto, los sentimientos, el amor y el deseo, así como lo erótico, lo cual será una conducta aprendida y dependerá de la cultura en que se desenvuelva la pareja. La sexualidad humana incluye la intimidad, el sexo, el placer, el erotismo y la reproducción. Se expresa individualmente o en compañía, mediante fantasías, deseos, pensamientos y relaciones sexuales. Los seres humanos hacemos el amor, por sentimiento, por placer, por sensualidad, por voluntad, por lujuria, por felicidad, por deseo sexual, por erotismo.

El erotismo genera la necesidad de sentir y de ser sentido con el objetivo de provocar sensaciones placenteras, haciendo de la unión sexual un acto exclusivamente humano.
El erotismo es algo que todos los seres humanos buscan en algún momento; es parte de la poesía de la vida, y es ese juego inteligente que lleva a alcanzar grados insólitos de deseo.

Gustav Klimt

Gustav Klimt

Se dice que el sexo está principalmente centrado en el cerebro: Los estímulos que podemos recibir con la comida o la bebida llegan a nuestro cerebro a través de los alimentos y es ahí donde realmente se le da el significado de excitante o no. Cuando esos mensajes llegan al cerebro se conectan con nuestra memoria de otras experiencias y eso hace que no solo un alimento, sino el entorno, pueda ser más excitante. Aunque no esté del todo demostrado que el consumo de un alimento u otro pueda participar en el proceso del deseo, nutricionalmente sí que existen sustancias que pueden participar en el apetito sexual. Para llenarnos de energía y relajación vamos a inyectar una dosis afrodisíaca de erotismo a nuestros sentidos.

La vainilla:

La vainilla activa la testoterona y los estrógenos, dos hormonas estrechamente vinculadas a la líbido masculina y femenina, por esto se dice que tiene propiedades afrodisiacas.  Usada por los antiguos hindúes para aromatizar los espacios, sus esencias propician un ambiente erógeno.

Se puede usar su aceite impregnando la piel del cuerpo en forma de masaje: sus efectos relajadores han funcionado por años como un erógeno natural. La vainilla activa las hormonas estrógenas, lo cual tiene un efecto regulador sobre la menstruación. Su ingesta habitual previene la impotencia, disfunción eréctil, frigidez y la falta de líbido.

La fresa:

Esta fruta es revitalizante y estimula el sistema nervioso, por lo que ayuda a aumentar el apetito sexual. Además, la carga arquetípica de la fresa es culturalmente erótica. Durante miles de años las fresas han sido consideradas un símbolo de fecundidad y vigor. Los nórdicos las utilizan en las ofrendas a su diosa del amor: Freya. Paulina Bonaparte siempre tomaba fresas con champán antes de sus encuentros amorosos.

Por su alto contenido en vitamina C, las fresas son remineralizantes y reconstituyentes. Mejoran la circulación, combaten el colesterol y tiene un gran poder depurativo. Son ideales como tentempié antes de un encuentro amoroso. Con champán, nuestras bocas estarán frescas y deliciosas.

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El chocolate:

Los Mayas utilizaban los granos de cacao para pagar por prostitutas. Los Aztecas liderados por Montezuma, uno de los amantes más fogoso de su época, reportó haber consumido tanto como cincuenta tazas de elixir de chocolate antes de tener relaciones con su harem.

Michael Liebowitz del Instituto Psiquiátrico de New York, probó que la feniletilamina (FEA) en el chocolate libera la misma hormona de placer durante el acto sexual. Activa los centros de recompensa por lo que cuando una persona toma cacao se siente bien con uno mismo y se considera un antidepresivo. Adam Drewnowski de la Universidad de Michigan comprobó que comer chocolate negro produce un efecto de opio natural en el cerebro, que le agrega otra explicación a la reputación de alimento placentero del chocolate.

Las ostras:

Casanova confiaba tanto en el poder estimulante de las ostras, que podía comer cincuenta ostras crudas para desayunar, supuestamente para no desfallecer después. Cuentan que también seducía a sus amantes ofreciéndoles este molusco con su propia boca.

La abundancia de yodo que tienen las ostras nos ayuda a regular nuestro nivel de energía, el correcto funcionamiento de las células, el nivel de colesterol, a procesar los hidratos de carbono, fortalecer el cabello, la piel y las uñas. Su alto contenido en zinc facilita a nuestro organismo la asimilación y el almacenamiento de la insulina, aumentando la producción de testosterona y estrógeno, con un aporte altamente energético para el organismo.

Existen otros nutrientes así como el zinc, la arginina o el magnesio que se pueden relacionar con el deseo sexual y la actividad cerebral. Además, en algunos animales se ha comprobado que existen unas sustancias que facilitan la respuesta sexual, en concreto hablamos de la Yohimbina, una sustancia química que se encuentra en algunas plantas y que en ciertos animales (como los gatos) potencian el deseo sexual.

La reputación de la mayoría de los productos que se consideran afrodisíacos está basada en la tradición popular y no en hechos. Mito o realidad, lo cierto es que una mesa llena de buenos y exquisitos manjares, sólo puede despertar esa magia que provocan Eros y Afrodita con inolvidables momentos. Y si además se riega con una copa de cava bien frío, de esas que relajan y estimulan los sentidos, el triunfo estará asegurado.

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Receta de un jugo afrodisíaco

Ingredientes

  • 1 manzana verde
  • 2 ciruelas
  • 5 fresas
  • 10 cerezas
  • 3 vasos de agua
  • 1 cucharada de canela en polvo
  • 1 pizca de pimienta
  • 1 porción de sandía hielo triturado
  • 1 porción de melón
  • 1 mandarina

Preparación: Licuar con el agua las fresas, nueve cerezas, la sandía, el melón, la mandarina y las ciruelas, agregue la canela y el hielo triturado. Al final decore con la cereza restante.

La combinación de las vitaminas A, B y C que conforman la lista de las frutas junto al hierro, sodio y potasio entre otros minerales, dan como resultado una bebida que ha sido catalogada como una de las fuentes de la eterna juventud. Es tan prodigiosa su acción revitalizadora y energética de los órganos sexuales que se le considera como un afrodisíaco eficaz.

Sigmund Freud, médico vienés, demostró la trascendencia de la sexualidad en los individuos. Su teoría de la personalidad, tiene como pivote el desarrollo sexual. Introdujo el término de “líbido” como la energía de la que emanan todas las actividades de los hombres. El médico inglés Havellock Ellis publicó su obra Psychology of Sex donde describe que el deseo sexual es igual para hombres y mujeres y refuta que la masturbación ocasionara insannia.

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