Revertir el envejecimiento, ya no es ciencia ficción

Un trabajo publicado en Nature logra revertir el envejecimiento en ratones. La estrategia, que también alivia algunos problemas asociados a la edad, no presenta efectos secundarios. “Revertir el envejecimiento ya no se ve como algo de ciencia ficción”, afirma el Dr. Manuel Serrano, director del grupo de supresión tumoral del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)…

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“Antes se pensaba que era un proceso irreversible y aunque lograrlo no está a la vuelta de la esquina, cada vez estamos más cerca”, explica el científico. Precisamente hoy se publica un estudio en la revista Nature en el que investigadores de la Clínica Mayo de Estados Unidos logran aumentar la esperanza de vida en ratones y evitar problemas asociados al envejecimiento.

“Es un trabajo muy importante”, explica Serrano, quien califica la estrategia seguida por el equipo del Dr. Jan van Deursen como “muy inteligente”. El gen P16, descubierto por el propio Manuel Serrano, nos protege del cáncer y de enfermedades cardiovasculares como la aterosclerosis. Su función en nuestro organismo consiste en evitar que aquellas células que acumulan daños proliferen. “Porque una célula dañada que empieza a proliferar es peligrosa”, recuerda el investigador del CNIO. La proteína p16 se encarga de realizar un extraordinario papel de defensa: induce que aquellas células que acumulen daños entren en una especie de estado de “letargo”, conocido como senescencia.

Hacia un “elixir de juventud”

En palabras de Serrano, el proceso de senescencia es una “respuesta de las células ante el acúmulo de daños”. Estar expuestos a daños a lo largo de la vida es inevitable, por lo que con el paso del tiempo nuestras células entran en un estado de “bellas durmientes”.

“Las células dejan de ser funcionales, producen proteínas inflamatorias y el tejido pierde función”, explica el científico del CNIO. Según Serrano, “cuando un tejido acumula muchas células senescentes pasa a ser subóptimo”. Basándose en este conocimiento, el grupo de van Deursen utilizó animales ya viejos con el objetivo de probar si eliminando las células senescentes se podrían aliviar los problemas asociados al envejecimiento.

Serrano señala que la investigación no buscaba “eliminar p16 en todo el organismo”, sino convertir las células senescentes en células muertas. De este modo, prosigue el científico del CNIO, no borran la función de P16 sino que se centran en eliminar aquellas células que expresan mucha p16. “No puedes no tener P16 desde el nacimiento, dado que en ese caso tendrías problemas como cánceres hereditarios“, comenta el investigador.

Los resultados del equipo de van Deursen han conseguido revertir el envejecimiento de los animales de laboratorio y aliviar algunos problemas asociados a este proceso, como la pérdida de grasa, el desarrollo de cataratas o el deterioro de órganos como el corazón y el riñón.

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Las células senescentes, que se encuentran en un estado irreversible de detención del crecimiento, se acumulan en diversos órganos durante el envejecimiento y se asocian con diversos trastornos relacionados con la edad. La eliminación selectiva de estas células permite revertir el envejecimiento y aliviar algunos de estos problemas, según el trabajo publicado en Baker et al. (Nature)

¿Se trata de un elixir de juventud?

“Ese es el objetivo de muchas de estas investigaciones”, reconoce Serrano. La eliminación selectiva de células senescentes en ratones, que se acumulan en diversos órganos durante el envejecimiento y se asocian con diversos trastornos relacionados con la edad, podría ayudar a revertir este proceso biológico, considerado como uno de los desafíos más importantes de este siglo.

Según la Organización Mundial de la Salud, entre 2015 y 2050 la proporción de la población mundial con más de 60 años de edad pasará de 900 millones hasta 2000 millones, lo que representa un aumento del 12% al 22%. Un dato preocupante teniendo en cuenta que, por ejemplo, Francia dispuso de siglo y medio para adaptarse a un aumento del 10 al 20% de la tasa de población mayor de 60 años, mientras que Brasil, India o China deberán hacerlo en tan solo veinte años.

Además de lograr revertir el envejecimiento, otro buen resultado del equipo de van Deursen es que su aproximación no tiene a priori efectos secundarios. “En los ensayos realizados no se observa un aumento de los casos de tumores”, señala Serrano, un detalle que debe tomarse con cautela dado que se trata de estudios en modelos animales ya envejecidos y la técnica no ha sido probada en otras especies.

Las conclusiones del trabajo publicado en Nature nos acercan a un futuro donde frenar el envejecimiento deje de ser una idea de ciencia ficción y se convierta en realidad. “Varios investigadores trabajan en compuestos para eliminar las células senescentes, por lo que estamos ante potenciales fármacos que revierten el envejecimiento en ratones“, comenta el científico del CNIO. Un objetivo que “no está a la vuelta de la esquina”, en palabras de Serrano, pero que supondría esquivar patologías asociadas a la edad.

Ángela Bernardo

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