El aguacate, la nueva droga por la que pelean los cárteles mexicanos

Es la fruta de moda y no se cubre tanta demanda. Hasta los cárteles mexicanos se apuntan al negocio…

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Los aguacates son originarios de Centroamérica y fueron uno de los alimentos favoritos de los Aztecas. La evidencia más antigua conocida donde fue usado como alimento fue encontrada en una cueva en Puebla, México. Las fechas de las escrituras se piensa que están cerca de 10,000 a.c. Los dos tipos más importantes son el aguacate Hass y el aguacate de Florida. El Hass fue nombrado por Rudolph Hass quien desarrolló una granja de esta fruta y obtuvo una patente para los que él mismo cosechaba.

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Para entender la aguacatemanía hay que remontarse a 1997, cuando el Congreso de EEUU levantó un embargo a México tras 83 años. La expansión de la gastronomía latina incrementó el consumo y la publicidad coreó los superpoderes del oro verde: rico en grasas sanas y vitaminas, efectos beneficiosos para la piel y mano de santo para el pelo. Un superalimento.

Ahora, la moda también ha llegado a España, donde el año pasado consumimos más de 81.500 toneladas. En cuatro años, la importación se ha duplicado: de las 34.000 toneladas en 2012 a las casi 73.500 en los nueve primeros meses de 2016, según la Federación Española de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas. «Todo el mundo quiere comer aguacate, pero no tenemos suficiente para cubrir el consumo local y europeo», señala Benjamín Fauli, Secretario de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores en Málaga.

Este año recién pasado, el llamado oro verde ha sido un tema que se ha envuelto en polémicas por su alto consumo en Estados Unidos y por la elevación que ha tenido en su precio en aquel país y en México. Tan sólo hace tres meses, InfoHass reportaba un costo de 124 pesos por kilogramo. A la insaciable locura se le suma un precio que ha convertido al aguacate en un bien de lujo. En julio cada unidad se cotizó por 2,50 dólares en EEUU, un dólar más que hace un año. Mientras, en España, se puede llegar a pagar hasta dos euros por cada pieza de buena calidad en el súper.

Hay que añadir que su popularización supone una amenaza para el medioambiente. La fruta requiere enormes cantidades de agua: 242 litros por kilo. El mayor peligro reside en su desmesurada producción, que echa a perder entre 600 y 1.000 hectáreas de bosque mexicano al año.

La zona más afectada es Michoacán, que concentra la mayoría de las plantaciones y vive una ola de delincuencia. Los agricultores, a menudo a sueldo de las mafias, actúan al margen de la ley escondiéndolos entre los árboles, deforestando hectáreas y originando incendios para replantar con la fruta. Según InfoHass, 8 de cada 10 aguacates comidos por los estadounidenses proceden de Michoacán, una entidad azotada por los enfrentamientos entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y la Familia Michoacana que buscan controlar todos los negocios.

Interrupciones en las cosechas, el paro al tránsito de los camiones de transporte, impedimento a las huertas de cosecha y la constante amenaza a los productores por parte de grupos ajenos al sector, _que desde el 28 de septiembre tomaron las instalaciones de la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México APEAM_, han sido algunos de los problemas que los representantes de este sector demandaron al ejecutivo

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La criminalidad también se ha extendido por Nueva Zelanda, otro de los grandes productores mundiales. Este año, se han documentado más de 40 asaltos en sus plantaciones. Los ladrones ‘rastrillan’ de los arboles los aguacates y los colectan usando mantas o sábanas que colocan en el suelo. Luego los venden en forma clandestina a las orillas de la carretera, a tiendas de comestibles, restaurantes de sushi, tiendas de frutas y restaurantes de sándwich en la ciudad de Auckland. 

Esta situación ha provocado el revuelo a nivel internacional, y es que el aguacate se ha convertido en un novedoso fruto en el mercado neozelandés, país que no alcanza el auto-abastecimiento y que se ha vuelto ya el sostén, tan solo en 2016, de más de 95 mil familias. En promedio, tanto en Nueva Zelanda como en Australia, la persona promedio consume alrededor de 3.2 kilogramos de aguacate al año.

Además, el robo de aguacate ha sido adoptado por el gobierno neozelandés como un problema económico y de salud pública, que además amenaza con alterar la tranquila paz de la Isla Norte, allí donde se concentra la producción de aguacate.

 

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